viernes, 13 de agosto de 2010

El amor y su infinitas variantes

¿Quién no ha sufrido por amor alguna vez en la vida? ¿Quién no se tortura diariamene con detalles, gestos, actitudes, razones que nos hacen creer que estamos por perder al ser que amamos, o que nunca será nuestro, o que nos engaña? ¿Quién no ha perdido la razón por todo ésto?
Tiendo a creer, y a medida que van pasando los años lo voy confirmando una y otra vez, que en la vida, y desde tiempos inmemoriales, la humanidad (hombre o mujer indistintamente) está dividida en dos grupos en cuanto al amor concierne. Desde ahora, y en adelante los llamaré grupo A y grupo B.
El grupo A son las personas que siempre tienen el poder en una relación. Y ojo que no sólo llamo relación a un noviazgo/matrimonio/pareja, sino la relación simbiótica que se crea entre dos personas, sean pareja concreta o abstracta. Los del grupo A parece que tuviesen todo resuelto, al menos en lo que a lo emocional atañe. Pareciera que nada les importa, o que les importa en su justa y racional medida. Imposible creer que los miembros de este grupo puedan cometer un acto desenfrenado de locura apasionada. Aunque no hay que caer en generlismos-quizás algunos puedan hacerlo alguna vez- pero las expciones, como bien sabemos amigos míos, no hacen a la regla. El grupo A tiene el poder de decisión en sus manos, conciente o inconcientemente, pero no hay nada que los haga caer de sus tronos. Los que demuestran amor o desamor como ellos suelen decir "sanamente" (aunque ésto quedará refutado más adelante)
Los racionales.
El grupo B, por el contrario, se caracteriza por la desesperación, la duda, la incertidumbre. Suelen pasearse por la vida nerviosos, pensando constantemente en si hicieron bien en mandar un mensaje, en por qué no reciben una llamada, una señal, un gesto que aliente su esperanza. Como si el amor sólo les fuese dado por caridad, y siempre tuviesen que llevar una máscara impoluta de bondad y comprensión. Los impulsivos.
Lo extraño, lo raro, lo peculiar de estas divisiones, es que, a diferencia de muchas otras divisiones en el mundo, son completamente variables. Una sola persona puede vagar indefinidas veces a lo largo de su vida, tanto en el grupo A como en el B, sin importar cómo sea su caracter, su edad, o su estabilidad emocional.
Ahora, la pregunta que me ha torurado durante años es ¿a qué se debe estar en un grupo o en otro? ¿Por qué un mismo ser humano que alguna vez fue indiferente y orgulloso, cae de rodillas rogando por atención algunos años después o visceversa? ¿Es porque en verdad antes no estaba enamorado? ¿Es porque la segunda vez se enamoró más? ¿Es porque la nueva persona lo ha cambiado?
Grandes enigmas de las peripecias del amor, que hemos de desentrañar juntas en este nuevo blog de ayuda y preguntas sobre las relaciones, más allá de todo.

Doctora

1 comentario: